Alguien está buscando ahora mismo lo que vos vendés, y va a elegir entre los dos o tres que aparecen primero. No elige por precio: elige por orden.
En Instagram o Facebook interrumpís a alguien que estaba mirando otra cosa: hay que crear la necesidad primero. En Google es al revés. La persona ya decidió que quiere comprar y solo falta decidir a quién. Esa es demanda que ya existe, y por eso convierte muy por encima del tráfico frío de redes.
El problema es que esa demanda, si vos no estás, se la lleva tu competencia. Y no porque tenga mejor producto ni más años: porque alguien le armó el sistema para que aparezca.
Sobre las palabras que la gente de Tucumán escribe cuando quiere comprar lo que vendés, con negativas cargadas para no pagar clics que no sirven.
Para que quien busca tu nombre te encuentre a vos y no a un competidor comprando tu marca. Es barata y convierte altísimo.
Si vendés productos, tu catálogo con foto y precio antes del clic. Requiere el feed sincronizado y aprobado.
A quien visitó tu web y no compró. Es la plata más barata de toda la cuenta y casi nadie la está juntando.
Etiqueta de Google, analítica y acciones de conversión configuradas y verificadas con una prueba real, para no optimizar sobre datos falsos.
Para aparecer también en el mapa, que en búsquedas locales se lleva la mayor parte de los clics.
Depende del rubro y de la competencia por cada búsqueda. Como referencia práctica: por debajo de los $600.000 mensuales de inversión publicitaria repartidos entre canales, ninguna campaña junta datos suficientes para optimizarse bien y terminás pagando por gestionar algo que no tiene volumen. Esa inversión va aparte de los honorarios.
Sí, y en una ciudad como Tucumán suele ser de lo más eficiente, porque se puede segmentar por zona y aparecer solo ante gente que puede llegar hasta tu local. Lo que no sirve es invertir sin medir: sin conversiones configuradas no sabés qué búsqueda te trajo el cliente.
Los anuncios de búsqueda pueden estar al aire en 48 horas. Lo que lleva tiempo no es publicarlos: es que el sistema aprenda a quién mostrarlos y baje el costo por cliente. Eso toma entre cuatro y ocho semanas según el volumen.
Las auditamos antes de tocar nada. Si algo está funcionando tiene aprendizaje acumulado y datos que valen plata: apagarlo el primer día es destruir un activo. Primero se entiende, después se decide.
Sin cargo y sin compromiso: buscamos lo que vendés, vemos quién aparece y te decimos qué haría falta para que aparezcas vos.